Casa a prueba de hijos, ¡evitemos accidentes!

Ideal para cuando tu bebé tiene entre 7 meses y 4 años.

Hay momentos con nuestro bebé que nunca se olvidan, como su primera risa, cuando aprenden a gatear o el primer ataque de pánico que nos da cuando lo vemos acercarse peligrosamente a un enchufe en casa. Cuando nuestro pandita ya no depende completamente de nosotras, empezamos a preocuparnos más por su integridad y, como toda mamá primeriza, decidimos forrar la casa para que nada le pase. No está mal, pero con algunos consejos podrás ahorrarte el estrés de acolchonar cuanta esquina descubres. El secreto está en la planeación.

Primero que nada, no hay que tomar decisiones exageradas que generarán más daño que beneficios. ¿Qué pasará el día que ya no estemos ahí para cuidar que no se caiga? Con la sobreprotección le causaremos problemas para adaptarse a las situaciones cotidianas. Se vale que se caiga, se pegue, y no debemos sentirnos culpables, nuestra chambita es estar ahí para enseñarle a levantarse.

EMPIEZA POR EL PRINCIPIO: INSPECCIONA TU CASA

Hay que revisar los espacios en los que nuestro pandita pasará más tiempo. Si aún no llega y estás buscando un nuevo lugar para formar una familia, échale un buen vistazo a los prospectos de casa o departamentos. ¿En qué debemos fijarnos?

  • La altura de los barandales.
  • Que en los barrotes no quepa tu bebé.
  • La posibilidad que existe de bloquear las escaleras.
  • La altura de los enchufes.
  • Llaves de paso.
  • Objetos y muebles que se puedan caer como clósets y adornos.

También hay que asegurarnos que todas las chapas funcionen correctamente, que no haya ventanas que se puedan abrir fácilmente o balcones en los que puedan trepar. Recuerda que los panditas bebés son muy traviesos y les gusta experimentar.

PON MANOS A LA OBRA

Ya que definimos los espacios, empecemos por algunas medidas básicas pero muy eficientes. Una de las más económicas es utilizar foamy grueso para cubrir las esquinas de muebles con las que podría golpear mientras gatea o se intenta parar. Se puede invertir más buscando cubiertas especiales del color de la madera o con distintos materiales, hay de diferentes marcas.

Cubre los enchufes con seguros especiales para evitar que el bebé meta sus deditos y reciba un toque o alguna descarga que le pudiera ocasionar una quemadura. Si es leve, podemos aliviarla con una pomada para bebé. Si tienes vitrinas o estantes con objetos que pueda jalar como platos o tazas, asegura las puertas amarrando entre sí las manijas. Existen opciones económicas y otras más nice que puedes adquirir por internet o en alguna tienda especial para peques.

¡Aguas con las puertas! Revísalas y evita los portazos que podrían hacerle daño a tu bebé. Compra seguros para evitar que las puertas se cierren, también puedes utilizar una técnica casera para que no suceda: en la parte superior de las puertas cuelga una toalla gruesa, doblada por la mitad. ¡Así de fácil e ingenioso! Mientras esté más pegada a las bisagras, mejor.

Pocas personas le prestan atención al inodoro. No debemos ser una de ellas, por eso recomiendo colocar una cinta o un seguro que impida levantar la tapa, esto evitará que nuestro retoño se asome. Recuérdale a tus visitas que no se les olvide volver a poner el seguro o la cinta.

Hay consejos que suenan obvios pero no está de más mencionarlos. Evita dejar objetos peligrosos al alcance de los pequeños, como cerillos o encendedores, así como cosas pequeñas que puedan llevarse a la boca. Mantén las medicinas bajo resguardo, no queremos que nuestro pandita crea que son dulces. También debes alejar los artículos de aseo como detergente, desengrasante, cloro, etc. Tampoco dejes que ingiera ningún producto de su kit de baño, mantenlo en un lugar seguro.

No dejes conectado ningún aparato electrodoméstico que pueda encender, como las planchas para el cabello o ropa, con las que podría quemarse. Además no es muy seguro que haya cables regados por la casa, ya que podrían jalarlos y tirar artículos carísimos de París o, peor aún, meterlos al agua. Si tienes pantallas, te sugiero colocarlas en un soporte que vaya anclado a la pared para evitar que las tiren si están en una mesa o un mueble. Obviamente el problema no es la pantalla, sino que le caiga encima.

Toma en cuenta que todos estos cambios son temporales, así que piensa bien en acciones seguras pero reversibles, no quiero que tu casa parezca un manicomio. El mejor consejo que te puedo dar es que inicies todas estas modificaciones antes de que tu pequeño empiece a gatear, toma tiempo y es mejor hacerlo con calma.

PUEDES MONITOREAR A TU PANDITA

Si ya seguiste todos estos consejos y aún no sientes la tranquilidad que necesitas, actualmente existen sistemas inteligentes para monitorear a tu pequeño a través de cámaras o sensores de movimiento. Podrían ayudarte a tener días más tranquilos.

¡Te toca! Cuéntanos más tips para cuidar a nuestros panditas. ¿Qué anécdotas tienes? Queremos saber más.

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