Educar sin estereotipos: micromachismos

Durante muchos años nos han educado igual que las generaciones anteriores; sin embargo, la forma de pensar ha evolucionado y esto nos motiva a enseñar de manera distinta a nuestros pequeños. En la actualidad, buscamos educar seres humanos con pensamientos libres e independientes y que encuentren su propósito de vida.

Ante los constantes cambios es normal que tengamos dudas de cómo educar un niño. Cuándo guiamos a nuestros panditas por un camino que creemos es el correcto, siempre nos vamos a preguntar si lo hacemos bien o mal. Es común sentirse así, sobre todo porque los primeros años de una personita son muy importantes a nivel intelectual, social y emocional. En esta etapa es cuando se construye una percepción a largo plazo, es decir, cómo mirará a la sociedad, al mundo.

Hay comportamientos que tenemos en nuestro día a día y que nunca hemos analizado de qué manera afectan a nuestros peques. Son cosas tan comunes que les inculcamos y que pasan desapercibidas, como los micromachismos.

¿Qué son los micromachismos?

Son prácticas machistas aceptadas por la sociedad, comportamientos naturalizados o percibidos como normales que ponen a los hombres por encima de las mujeres. Por ejemplo, pensar que a todas las niñas les gusta jugar con muñecas o que la danza no es para los niños.

Quizá te estés preguntando cuáles son algunas de estas conductas y si las estás aplicando en casa. Más adelante mencionaremos los más comunes, pero como adelanto puedo decirte que va desde lo más sencillo como elegir un juguete para niño o niña. Lo ideal es pensar en personas libres que sin importar su género van a disfrutar de una recreación sana y llena de risas. Sin formas, ni colores o apariencias. Hay que considerar juegos o juguetes de bebé que ayuden a la imaginación, a la inclusión, seguros y que sean adecuados a la edad.

¿Cuáles son algunos de los micromachismos más comunes en el hogar?

  • Elección del color: tradicionalmente se ha establecido que el rosa es para las niñas y el azul para los niños. Es una gran responsabilidad educar a una personita que viene limpiecita de fábrica, así que lo mejor es no influir en sus decisiones para que su criterio se forme naturalmente. Debemos recordar que no hay ningún estudio científico que diga que en el ADN de una mujer viene precargado el rosita o en el de un hombre el azul.
  • Tareas del hogar: en muchos hogares es muy normal que los pequeños vean a mamá haciendo algunas actividades que papá no hace. Nuestros panditas podrían crecer con la idea de que solo las mamis deben hacer esto o aquello y papi no. Papá también puede utilizar la pomada para rozaduras y cambiar al bebé o barrer la casa. Por eso, todos debemos participar en el cuidado del hogar, ya que es responsabilidad de todos mantenerlo limpio, en orden y armonioso.
  • Profesiones: debemos quitarnos estigmas, olvidarnos del qué dirán. Hay que animar a niñas y niños por igual en lo que gusten realizar para crear un futuro, su futuro. Desde niñas científicas, futbolistas o astronautas; hasta niños cocineros, enfermeros o modistos.

En casa hay que aprender a percatarnos de los micromachismos que nos han inculcado desde la infancia y que condicionan nuestro comportamiento actual. Debemos promover cambios que favorezcan el desarrollo respetuoso, libre y en igualdad de género para nuestros pequeñitos.

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