Límites y disciplina sin regaños

Los límites y la disciplina son muy importantes en su desarrollo

Es primordial explicarles que las acciones llevan una consecuencia. Déjale claro que la consecuencia no cambiará si llora al momento de llamarle la atención. Hay que hacerle saber que lo estás cuidando y que son acciones que, por su bienestar, no debe repetir. En caso de que no siga tus instrucciones, enséñale de buena forma lo que puede suceder si no obedecen. En estos casos hay que saber diferenciar entre llamar la atención y el regaño. Muéstrale cómo es que las cosas podrían ser mejores para que no corra ningún tipo de peligro. 

En ocasiones es bueno dejar que el se dé cuenta por sí mismo de sus acciones. Si está jugando y maltrata un juguete, déjalo hasta que se dé cuenta que ya no va a funcionar. Hay que estar cerca en todo momento, observando lo que hace, pero no quieras ayudarlo todo el tiempo. Hay cosas que está bien que él note para que sea autosuficiente.

Si hay una conducta que no te parece y el pequeño no entiende llamándole la atención, aplica una sanción. Nunca recurras a los golpes, solo crearán conductas agresivas en el futuro. Además pueden dejar repercusiones y marcas tanto físicas como psicológicas. Mejor sanciones con algún castigo, como no dejarlo ver la televisión o restringir alguna actividad que le guste realizar.

Evita inculcarle la disciplina como obligación, intenta hacerlo entender que debe ser parte de su vida para alcanzar sus objetivos. Tampoco impartas disciplina sin flexibilidad, de lo contrario puedes generar frustraciones.

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